Oporto está construida sobre una colina que baja hasta el Duero, y esa pendiente se nota en las piernas antes incluso de que te des cuenta de las vistas. Calles empinadas, azulejos desconchados, ropa tendida entre balcones, olor a sardinas a la brasa que sale de algún sitio que no logras ubicar. Es una ciudad portuaria que trabaja, y que de paso resulta preciosa, no al revés.
La conocemos bien porque muchos de nuestros peregrinos pasan por aquí primero. Oporto está en el propio Camino Portugués, y además es donde arranca el Camino Portugués de la Costa, la ruta que bordea el litoral antes de girar tierra adentro hacia Santiago. Por eso esta lista está pensada para dos tipos de visitante: quien llega unos días antes y quiere conocer una ciudad tan buena como esta antes de empezar la aventura, y quien ya está caminando y ha elegido Oporto como parada para descansar y disfrutarla con calma.
Lo imprescindible
1. Ribeira
Este es el barrio junto al río, y es donde hay que empezar. Callejuelas estrechas, casas pintadas en amarillos y azules que no combinan entre sí, señores jugando a las cartas en cafés que no han cambiado de carta en décadas. Camina por el paseo fluvial a la hora dorada y verás el puente de Dom Luís I casi plateado contra el cielo.
Si vas a caminar hacia el norte desde aquí, este es también el punto de partida de la mayoría de nuestros itinerarios del Camino Portugués de la Costa, así que conocerás estas calles dos veces.

2. Puente de Dom Luís I
Lo construyó un ingeniero formado por Eiffel, y se nota, esa misma confianza en el hierro que se ve en París. Cruza por el tablero superior, no por el inferior, la vista sobre el Duero y ambas orillas merece la altura extra. La gente suele cruzarlo corriendo. No lo hagas. Párate a mitad de camino y mira hacia los dos lados.

3. Livraria Lello
Sí, es esa librería que todo el mundo fotografía, la de la escalera tallada y el techo de vidrieras. Se repite mucho lo de la conexión con Harry Potter; nunca hemos encontrado demasiada evidencia de eso, y la verdad es que la librería no necesita esa historia para merecer la visita. Reserva la entrada con horario con antelación. Presentarse sin más suele significar hacer cola calle abajo.

4. Catedral de Oporto (Sé do Porto)
Mitad iglesia, mitad fortaleza, encima de la Ribeira, con muros de granito que llevan ahí desde el siglo XII. Dentro, el claustro está recubierto de paneles de azulejos que cuentan la vida de la Virgen María, algo que ya justifica por sí solo la pequeña entrada. Sal después a la terraza para disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad, una que la mayoría de visitantes se pierde porque no saben que existe.

5. Bodegas de vino de Oporto, Vila Nova de Gaia
Cruza el río y la ciudad cambia de carácter. Esto es Gaia, donde casas como Graham’s, Taylor’s y Sandeman llevan generaciones envejeciendo vino de Oporto en bodegas frescas junto al río. La mayoría ofrece visitas cortas que terminan en una cata, una buena forma de entender de verdad qué diferencia un tawny de un vintage antes de comprar una botella para llevarte a casa.

Qué comer y beber en Oporto
Vino de Oporto, claro.
Pero intenta ir más allá de los menús de cata para turistas. Pide una copa de oporto blanco con tónica antes de cenar, es lo que beben los locales en una tarde calurosa, y casi ningún visitante lo prueba.
Francesinha.
Un bocadillo apilado con embutidos, filete y salchicha, ahogado en queso fundido y salsa, y normalmente coronado con un huevo frito. Es justo lo que apetece después de un día entero recorriendo la ciudad, o antes de salir a caminar.
Petiscos.
Piensa en ellos como la respuesta portuguesa a las tapas, platos pequeños pensados para compartir en una cena sin prisa. Pide dos o tres entre dos personas y deja que la comida se alargue, esa es la idea.
Mercado do Bolhão.
Recientemente renovado, este mercado cubierto es donde compran los locales de verdad, pescado fresco sobre hielo, ruedas de queso de la región, puestos de flores, embutidos colgando de ganchos. Es una parada para comer mejor que la mayoría de restaurantes cercanos, y un buen sitio para comprar algo pequeño que llevarte si al día siguiente sales a caminar el Camino.




Empieza a planear tu Camino
Oporto no es solo una parada agradable antes de que empiece el viaje de verdad, es parte de él. La ciudad está directamente sobre el Camino Portugués (Central), y además es donde arranca la variante de la Costa, que sigue el litoral hacia el norte antes de girar tierra adentro hacia Santiago, atravesando pueblos de pescadores y tramos tranquilos de bosque. Elijas la ruta que elijas, nosotros nos encargamos del alojamiento, el transporte de equipaje y las notas de ruta, así que una vez cruces ese primer puente para salir de la ciudad, tu único trabajo es caminar.
Si puedes, date un día entero en Oporto antes de salir. Es tiempo suficiente para conocer bien la ciudad y empezar el Camino con las piernas cansadas de pasear, no de jet lag.

