Sarria ocupa un lugar especial en la historia del Camino de Santiago. Es la ciudad en el popular Camino Francés más alejada de Santiado de Compostela desde la que todavía es posible recorrer los 100 kilómetros mínimos exigidos para obtener la Compostela (el certificado oficial de peregrinación) y, por eso, año tras año miles de peregrinos de todo el mundo llegan aquí con la mochila lista y los pies ansiosos. Pero Sarria merece algo más que una noche de paso: es una villa medieval con siglos de historia, una gastronomía gallega auténtica y una energía única que solo dan los lugares donde los caminos se cruzan.
En Follow the Camino llevamos 20 años acompañando a peregrinos que comienzan su aventura en Sarria. A lo largo de este artículo compartimos todo lo que, en nuestra experiencia, vale la pena ver y hacer en la villa antes (o después) de ponerse en marcha.

Por qué Sarria es el punto de partida más elegido del Camino Francés
Los 113 kilómetros que separan Sarria de Santiago de Compostela la convierten en la puerta de entrada ideal para quienes disponen de una semana de vacaciones. La lógica es sencilla: en cinco o seis jornadas de caminata se puede completar el tramo y llegar a tiempo de recoger la Compostela. Esto no significa que Sarria sea una solución de compromiso; el tramo final del Camino Francés atraviesa algunos de los paisajes más hermosos de Galicia: robledales, aldeas de piedra, hórreos y esa luz característica del noroeste que no se parece a ninguna otra.
La ciudad en sí tiene poco más de 13.000 habitantes, pero durante los meses de peregrinación (especialmente entre abril y octubre) se transforma en un hervidero de idiomas, banderas y botas. Ese ambiente es parte del encanto.
Qué ver en Sarria: los imprescindibles
El Castillo y la Torre de la Fortaleza
Lo primero que llama la atención al llegar al casco histórico es la Torre del Homenaje, único vestigio que queda de la fortaleza medieval que Sarria tuvo en la Edad Media. Domina la parte alta de la villa desde la Rúa do Castro y ofrece una perspectiva excelente sobre el río Sarria y las colinas que rodean la ciudad. No es un monumento musealizado al uso, lo que le da un carácter más auténtico; simplemente está ahí, integrado en el paisaje urbano, como recordatorio de que este fue durante siglos un lugar de poder y control en el camino hacia Compostela.

El Monasterio de La Magdalena
A pocos minutos a pie del centro, el Monasterio de La Magdalena es uno de los edificios más fotografiados de Sarria, y con razón. Fundado en el siglo XIII por frailes mercedarios y posteriormente ocupado por los agustinos, su fachada barroca y el claustro interior transmiten la serenidad que uno busca antes de empezar una peregrinación. Hoy en día el monasterio funciona también como albergue de peregrinos, lo que le da una vida cotidiana que muchos otros monumentos han perdido. Si llegas en las horas tranquilas de la mañana, el silencio del claustro es difícil de olvidar.

La Iglesia de San Salvador
La iglesia parroquial de San Salvador preside el punto más alto de la villa y marca, de alguna manera, el inicio simbólico del Camino en Sarria. Su arquitectura románica, visible en la portada y en algunos elementos interiores, data del siglo XII, aunque ha recibido añadidos en épocas posteriores. Muchos peregrinos entran a tomarse un momento de quietud aquí antes de emprender la marcha. La vista desde la explanada que la rodea, sobre los tejados de Sarria y hacia el horizonte verde de Galicia, justifica por sí sola la subida.

La Rúa Mayor y el casco histórico
La arteria principal del casco antiguo es la Rúa Mayor (también llamada Rúa do Peregrino en algunos tramos), una calle empedrada que desciende desde la parte alta hacia el río y que concentra la mayor parte del comercio local, los bares de tapas y las tiendas especializadas en equipamiento para peregrinos. Caminar por ella despacio, sin mochila, es una manera agradable de orientarse en la villa y de entender cómo Sarria ha ido construyendo una identidad ligada al Camino sin renunciar a su vida cotidiana. En las tiendas de esta calle es posible comprar o reparar bastones, conseguir credenciales vírgenes o simplemente llevarse a casa un recuerdo de piedra de Compostela.

El río Sarria y el Parque de Corgo
Sarria da nombre al río que la atraviesa, y ese río da nombre, a su vez, a la comarca. El paseo fluvial que bordea el Sarria (más tranquilo en los meses de verano) es una buena opción para estirar las piernas al llegar o para desentumecer los músculos el día siguiente a una primera etapa exigente. Muy cerca, el Parque Municipal de Corgo ofrece zonas verdes cómodas para descansar, especialmente útiles para las familias que llegan con niños.

Sello de la Credencial: dónde sellar en Sarria
Para los peregrinos que inician el Camino en Sarria, la credencial (el pasaporte del peregrino) es el documento que acredita el recorrido y permite obtener la Compostela al llegar a Santiago. En Sarria, los sellos se pueden conseguir en varios puntos:
- La Iglesia de San Salvador: el sello más buscado por su valor simbólico como primer punto oficial.
- El Monasterio de La Magdalena: disponible para quienes pernoctan en el albergue, pero también para quienes simplemente visitan.
- Los albergues y casas de acogida: la mayoría sellan la credencial al hacer el check-in.
- Bares y cafeterías de la Rúa Mayor: muchos comercios de la calle principal tienen sello propio y lo ofrecen a los peregrinos que consumen.
Importante: Si haces solo los últimos 100 kms desde Sarria, la norma exige al menos dos sellos por día para poder acreditar el recorrido completo a pie.

Gastronomía en Sarria: comer bien antes de caminar
Sarria está en el corazón de la Galicia rural, y eso se nota en la mesa. Los bares y restaurantes del casco antiguo ofrecen productos locales de altísima calidad: el pulpo a feira con pimentón de la Vera, los pimientos de Padrón fritos, el lacón con grelos en temporada invernal y, por supuesto, el pan de maíz que es seña de identidad de esta tierra.
Para los peregrinos, la recomendación es buscar los menús del día en los restaurantes de la Rúa Mayor y las calles adyacentes: suelen incluir primer plato, segundo, postre y vino gallego a un precio razonable, y son una oportunidad excelente para cargar energías antes de las etapas que vienen.
El vino Ribeira Sacra (denominación de origen a pocos kilómetros de Sarria, en las espectaculares laderas del Sil) es el acompañante natural de cualquier comida aquí. Si hay oportunidad de probar una copa de Mencía local, no hay que desaprovecharla.



Consejos prácticos para llegar a Sarria
En tren: Sarria tiene estación de ferrocarril con conexiones a Lugo, Monforte de Lemos y, desde ahí, enlace con las principales ciudades gallegas y con Madrid. El trayecto desde Lugo dura aproximadamente 45 minutos.
En autobús: Hay servicios regulares desde Santiago de Compostela, Lugo y otras localidades gallegas. La estación de autobuses de Sarria está bien situada respecto al centro.
En coche: Sarria está conectada por la A-6 (Autovía del Noroeste). Hay aparcamientos en las afueras del casco histórico; si el objetivo es empezar el Camino, muchos peregrinos dejan el coche en los aparcamientos vigilados de la parte baja y suben andando.
En avión: El aeropuerto más cercano es el de Santiago de Compostela (SCQ), a unos 115 kilómetros. También es accesible desde el aeropuerto de Vigo.

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